El que paga 3 días y viene 6
Vendés un plan de 3 días, pero el socio viene 6 y nadie lo nota, porque en recepción no hay forma de contar. Multiplicalo por todos los que hacen lo mismo.
Control de acceso para gimnasios
El socio apoya el dedo o anota su DNI, y la pantalla contesta sola. Vos no tenés que acordarte de quién pagó, de quién debe ni de cuántas veces vino esta semana.
Anda sin internet Te atiende quien lo hizo
Los nombres y datos de las capturas son de demostración.
No de golpe: de a poco, en el mostrador, por tres cosas que nadie puede ver a tiempo.
Vendés un plan de 3 días, pero el socio viene 6 y nadie lo nota, porque en recepción no hay forma de contar. Multiplicalo por todos los que hacen lo mismo.
Saluda con la mano y pasa. Venció hace dos semanas, pero para darte cuenta hay que abrir el cuaderno, buscar el apellido y hacer la cuenta. Y hay cola.
El efectivo en el cajón y las transferencias en el celular. El kiosco, a ojo. El número del final nunca es el que tenías en la cabeza.
La solución
El mismo que abre la puerta lleva las cuentas. Dejás el cuaderno y el Excel, y todo queda en un lugar.
Si está al día, pasa. Si debe, o ya usó los días que tiene por semana, te avisa en el momento. No se presta el carnet ni entra nadie de arriba.
Buscás al socio y la cuota aparece sola, con su monto y su vencimiento. Cobrás en efectivo, transferencia o MercadoPago y queda registrado. Al que debe, le cobrás cuando entra.
Quién debe, cuánta gente vino y a qué hora. La caja del día se arma sola, con lo cobrado y lo vendido, menos los gastos. Sin planillas.
La pantalla de cobro, tal cual la vas a usar.
En tres pasos
Sus datos, su plan y su huella, una sola vez. Tarda menos que llenar la ficha de papel que usás hoy.
Aparece su foto y su nombre, y la pantalla cambia de color. Verde entra. Amarillo, pasá por caja. Rojo, hoy no. Se lee a dos metros.
Todo lo del día ya está adentro. Abrís la caja, ves el total y cerrás. Cinco minutos, no una hora con la calculadora.
Precio claro
En pesos y por sede. No sube por cantidad de socios. El número te lo pasamos en la demo, junto con el del lector, para que veas el costo de una sola vez.
Incluye
El lector de huella se compra una sola vez, se enchufa por USB y queda tuyo. Te decimos dónde conseguirlo. No lo vendemos nosotros.
Sí. Se instala en la PC del gimnasio y todo queda ahí, así que podés trabajar aunque se corte la conexión. La única vez que necesita internet es el día que se renueva la licencia, y lo sabés de antemano.
Una PC con Windows en el mostrador y un lector de huella Digital Persona 4500, que se enchufa por USB y se consigue en Argentina. Te decimos dónde comprarlo. Nosotros no lo vendemos ni lo remarcamos.
Sí, y para uno grande también. La cantidad de socios no cambia nada. Hay gimnasios de miles que atienden con una sola PC en el mostrador, y ahí entra igual. No hace falta servidor ni nadie de sistemas, y el que atiende lo aprende en una tarde. La licencia tampoco sube según cuánta gente tengas. Donde hoy no llega es en cadenas con varias sedes, o si necesitás dos computadoras atendiendo al mismo tiempo.
Una licencia por sede, en pesos, que no sube según cuántos socios tengas. Incluye instalación, capacitación y actualizaciones. El lector se compra una vez aparte. El número te lo pasamos en la demo, sin vueltas.
Cada una tiene su página, con la respuesta entera.
El U.are.U 4500 lo comprás vos y va por USB. Nosotros hacemos el sistema que sabe quién está al día.
Sin torniquete y sin obra en la puerta. El lector va al lado del teclado y el control lo hace quien atiende.
El programa y la lista de socios están en el disco de recepción. Se corta la conexión y seguís cobrando.
Una PC en el mostrador y el lector por USB. El socio entra con la huella si está al día.
Veinte minutos por videollamada, sin que instales nada. Damos de alta un socio, le tomamos la huella, lo hacemos entrar y le cobramos la cuota. Ahí te decimos el precio. Si te sirve, seguimos. Si no, no pasa nada.
Sin tarjeta, sin compromiso. Te contesta la persona que hizo el sistema, el mismo día.
O dejanos tus datos y te escribimos